La Paz de Dios
Palabra de Dios: ”Nada hagáis por contienda o por vanagloria: antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo: no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya pues en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres: y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Filipenses 2:3-8)
Perlas: El reto permanente y más grande que nos presenta el Señor, es ese llamado que nos hace a imitar a Cristo en Su humildad y en Su obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz. Para lograr el propósito de vivir en paz con Dios, con nosotros mismos y con los hombres, es necesario morir. En nuestra humanidad esto es imposible, pero el Espíritu Santo de Dios, que resucitó a Jesucristo de los muertos habita en nosotros, con todo Su fruto y con todo Su poder. Seremos empoderados sobrenaturalmente, a través de una relación genuina con Él, rindiéndonos día a día, nutriendo nuestra mente con Su Palabra, recibiendo y obedeciendo Sus instrucciones paso a paso, incluyendo, en qué cosas pensar, qué decisiones tomar y cómo proceder., un día a la vez, para caminar hacia la meta que es Cristo.
Oración: Gracias Señor porque Tú me das todo lo que necesito para seguir Tus pasos y poder vivir una vida que refleje Tu amor, Tu humildad y Tu obediencia. Confío en que podré vivir mis días de la mano contigo, un paso a la vez, un día a la vez. Te amo Padre. Te amo Jesús. Te amo Espíritu Santo.
Reto del día: Comienza a preparar tu corazón para un tiempo de perdón, a ti mismo y a aquellos que te han herido. Primero, escribe todas esas cosas que pesan en tu corazón que no te puedes perdonar, y todas esas heridas que otros te han causado que no has podido perdonar.