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Palabra de Dios: “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en Él esperaré. Bueno es Jehová a los que en Él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.” Lamentaciones 3:24-26

Perlas: La palabra “porción" significa herencia, galardón/premio o una propiedad, algo que no nos pueden quitar porque es nuestro. El Señor quiere ser nuestra porción, el primero, nuestra máxima y más que suficiente posesión. Si Él llega a ser esto en nuestra vida, podremos entonces esperar en Él sin ningún problema, porque estamos seguros de Él y en Él. Desafortunadamente, vivimos en un mundo que se mueve a toda velocidad y que promulga que quienes no “corran”, se quedan atrás y pierden. El ser humano hoy en día quiere todo YA, rápido, estilo microondas, porque “no hay tiempo que perder”; el hombre se ha vuelto insaciable y el concepto de “esperar” es prácticamente un insulto. 

Nadie quiere esperar; por eso compran con dinero que no tienen, por eso los matrimonios son desechables, por eso los hijos están abandonados y pegados a una pantalla. Esta es la razón por la que resulta casi que impensable esperar en las promesas de Dios. Este concepto ha penetrado la iglesia y erróneamente muchos pretenden presionar a Dios para que ocurra lo que ellos quieren, como ellos  quieren y cuando ellos quiere, es decir YA, pero se nos olvida que nuestras “oraciones” no son órdenes para Dios, que Dios es Dios, Rey soberano y que Él es el dueño de todo, aún del tiempo. Además, Dios que es infinitamente sabio conoce lo necesario de la espera.  

Veamos hoy dos de las razones por las cuales los creyentes somos llamados a esperar: 

  1. Dios utiliza el tiempo de la espera para transformarnos hasta estar listos/aptos para recibir Sus promesas. Es el tiempo para madurar, crecer, aprender y desaprender. 

  2. La espera es la mejor escuela para aprender a confiar en Dios. Aprendemos a esperar confiados y con la certeza de que recibiremos lo que nos fue prometido. Dejamos de ser personas impacientes y desesperadas y aprendemos a esperar con fe, confiando, lo cual toma lágrimas y tiempo.

Oración: Padre, ¡cuánto le he huido a esta escuela! Reconozco que me es muy difícil esperar. Veo que me falta mucho para llegar a ser una persona que sabe esperar confiando, creyendo y en paz, pero anhelo llegar a serlo. Así que hoy me entrego a Ti, acepto el reto de la Escuela de la Espera. Transfórmame. Concédeme el regalo de aprender a esperar confiado y lleno de paz.  Lléname también de gratitud por todos los tesoros que recibiré de Tu mano durante la espera.

Reto del día: Toma tu journal y escríbele una carta a Dios en la cual te registras formalmente en la Escuela de la Espera. Recuerda que de todas maneras, te inscribas o no, tendrás que esperar, pero hoy puedes escoger esperar mientras recibes grandes tesoros que solo se encuentran en esta Escuela. Él es bueno para los que esperan en Él.