Palabra de Dios: “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Isaías 40:28-31
Perlas: ¡Aquí está el regalo completo! Tenemos un Dios que es eterno, todopoderoso creador, incansable e infinitamente sabio. Nadie podrá jamás alcanzar su entendimiento. Él da fuerzas al que ya no tiene ninguna…! Wow. Esto quiere decir que, cuando se agotan nuestras fuerzas/estrategias humanas, ¡Allí entra Dios con Su fuerza! Aún las fuerzas de los jóvenes se acaban; sin importar la edad que tengamos, Dios nos está prometiendo que, cuando nos rindamos a Él, y hayamos agotado nuestros recursos e inteligencia humana, Él entrará como Poderoso Gigante a tomarnos en Sus brazos, se llevará nuestra debilidad y agotamiento, la tristeza y la angustia, y nos entregará Su fuerza.
Oración: ¡Yo quiero Tu fuerza, Señor! Estoy cansado. He llegado a un punto en mi vida donde definitivamente debo reconocer que no puedo más, y que mis fuerzas se acabaron. ¡Qué grandes riquezas hay en Tu Palabra! ¡Qué bendición es conocer esta verdad: que Tú multiplicas las fuerzas sobre aquel ya no tiene ninguna! Yo decido ser esa persona y acojerme a esta promesa. La recibo y la atesoro en mi espíritu.
Reto del día: Si te es posible, sal a caminar a un parque cercano. Mientras caminas, mira al cielo y dile a Dios: “Señor, Tú dices que Tú le das fuerzas al que no tiene ninguna. No tengo fuerzas, y necesito que esta promesa se cumpla sobre mi vida hoy. Tómame en Tus brazos, consuela mi corazón y dame fuerzas para continuar. Ayúdame a caminar sobre Tus pasos. Enséñame a esperar en paz, confiando sin dudar.”
Luego, continúa caminando en silencio, ya no digas más nada, y escucha en Tu corazón, porque Dios Padre quiere hablarte.
Pastores Jaime y Liliana García