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¡Ponte Toda la Armadura!

Palabra de Dios: “Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno.” Efesios 6:16

Perlas: En una guerra, las flechas encendidas tienen el propósito de distraer a los soldados, que se desenfoquen apagando incendios, y no puedan dedicarse a ganar la guerra. Si las flechas encendidas alcanzan el blanco, el ejército no puede apagar el fuego y enfrentar al enemigo al mismo tiempo. 

En nuestra vida diaria el enemigo utiliza personas, muchas veces las más cercanas y significativas, para lanzarnos dardos (flechas encendidas) para desmotivarnos, quitarnos las fuerzas, que perdamos el enfoque de lo que Dios nos ha dicho, que dejemos de creer en lo que Dios nos ha prometido, que nos cansemos de esperar, que desistamos y desertemos la misión. 

La única manera de protegernos de esas flechas encendidas es con el escudo de la fe; es sumamente necesario mantenerlo en alto y en acción, porque todo el día en diferentes momentos del día, el enemigo intentará encender pequeños y grandes fuegos.  

Con el escudo de la fe, el Señor de los Ejércitos nos promete que podremos APAGAR las flechas encendidas. Cada vez que viene una, debemos levantar el escudo de la fe, recordándole al enemigo y a nuestra alma en QUIÉN hemos creído, QUIÉN está con nosotros y QUIÉN ES ESCUDO alrededor nuestro.  Por ejemplo, las flechas encendidas de la dudas acerca de la fidelidad de Dios, se apagan levantando el escudo de la fe; ¿qué clase de fe? Fe que cree sin ver, fe que no desmaya, fe en lo que ya Dios dijo y fe en que Dios no es hombre para mentir. Fe es la convicción de lo que no se ve y la certeza de lo que se espera…ese tipo de fe apaga cualquier flecha encendida que intente llegar a nuestra vida y territorio.

Oración: Padre, es un alivio conocer esta verdad, que no soy víctima de los dardos del enemigo y que tengo el mejor y más poderoso de los escudos para defenderme, la FE que Tú mismo de has concedido porque es un regalo que Tú entregas. Hoy me coloco el cinturón de la verdad, la coraza de justicia; calzo mis pies con la disposición de compartir Tus buenas nuevas, y tomo en mi mano y levanto en escudo de la Fe. No permitiré que el enemigo me distraiga del enfoque, de la visión y la misión que me has entregado, ni mucho menos permitiré que las flechas encendidas de las dudas tengan efecto alguno en mí.

Reto del día: Escribe tres veces en tu diario estos dos versículos poderosos:

 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos 11:1

“Mas Tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.” Salmos 3:3