Palabra de Dios: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.” Efesios 6:11-20
Perlas: Hemos estudiado la armadura del creyente, pero justo después de describir la armadura, sin detenerse, dice que “orando en todo tiempo”. Además de tener puesta la armadura, debemos estar en comunicación con Aquel que dirige la batalla y que ya venció por nosotros. Dentro y fuera del campo de batalla tenemos acceso a permanecer conectados con Dios, y nunca deberíamos romper esa línea de comunicación. Notemos que no únicamente se nos pide que oremos, sino que oremos en TODO tiempo; esto quiere decir en los tiempos de gran dolor y dificultad, y en los tiempos de grandes alegrías. También quiere decir 24/7, no se trata de dedicar 20 min a orar y ya, se trata de permanecer en oración.
Leemos la instrucción de orar con toda oración y súplica en el Espíritu (dirigidas por el Espíritu Santo): intercesión, ruego, clamor, peticiones personales, oración de arrepentimiento, de perdón, de guerra, oración de sanidad, oración contemplativa (escuchando a Dios), alabanza, adoración, gratitud, oración a solas, en comunidad o en grupo, orando la Palabra, oración profética, entre otros.
Habla también de velar y perseverar. Esto está relacionado con permanecer. Es necesario perseverar en la oración, venciendo (con nuestras armas espirituales contenidas en la armadura), venciendo toda distracción, cansancio, desánimo, desesperación y sensación de derrota.
Con nuestra armadura puesta, debemos perseverar en la oración, no solo por nosotros mismos y nuestras familias, sino por todos los santos (otros creyentes, los que conocemos y los que no conocemos) y por todos sus siervos (pastores, evangelistas, apóstoles, profetas, maestros, líderes, misioneros).
Oración: Gracias Señor por abrir mis ojos y mis oídos espirituales para ver y entender los elementos de la armadura, la realidad acerca de cuán desesperadamente necesito aprender a utilizarla y jamás despojarme de ella. Hoy decido ponerme el cinturón de la verdad, la coraza de justicia, calzar mis pies con el apresto del evangelio, tomar el escudo de la fe y la espada del Espíritu, y declaro que seré cada día más fiel en el profundizar en la Palabra y en la oración, perseveraré en ambas disciplinas espirituales, y veré Tu victoria día a día en mi vida. Amén.
Reto del día: La mejor manera de aprender es enseñando. Bendice la vida de una persona hoy enseñándole lo que has aprendido acerca de la armadura del cristiano.