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Palabra de Dios: “Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Juan 11:40

Perlas: Marta, la hermana de Lázaro, estaba reclamándole a Jesús que si Él hubiera estado, que si Él hubiera llegado más rápido, que si Él lo hubiera impedido…y después cuando llegó le decía que ya era demasiado tarde, que ya no había nada que hacer. ¿Suena como nosotros muchas veces, verdad? Y la respuesta enfática de Jesús fue la que acabamos de leer. Evidentemente ya se lo había dicho y muchas veces. No basta con tener una “amistad” con Jesús.

En el mundo hay millones de simpatizantes con el cristianismo, que quieren mucho a Dios y van a la iglesia; pero el verdadero reto es creer a pesar de lo que nuestros ojos ven. Lo dijo Jesús claramente: Si realmente queremos ver la gloria de Dios manifestada en nuestras vidas, familias y circunstancias, solo hay un camino y es creer. Si crees verás la gloria de Dios. ¿Creer en qué o en quién? Creer en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, creer que Dios es fiel, bueno, todopoderoso, justo, santo, y que siempre hace lo que dice que va a hacer. En este caso específico, atesorar la promesa de que si creemos veremos la gloria de Dios.

Oración: Quiero pedirte perdón Señor por mis constantes quejas y dudas. Perdóname por reclamarte, juzgarte, culparte y resentirme contigo. Me arrepiento y te pido que me perdones. ¿Me perdonas? (Escucha en tu corazón Su respuesta. Luego, dale gracias y recibe Su perdón). Señor Jesús, puedo ver lo mucho que me parezco a Marta, te pido que arranques de mí el vicio de la queja y de la incredulidad, que hagas de mí un hombre/mujer capaz de creer sin dudar, y que yo pueda entonces ver Tu gloria y seguir siendo transformado por esa gloria. Veo Tu misericordia con Marta, a quien, a pesar de todo le permitiste ver Tu Gloria; gracias porque sé que también tienes misericordia de mí.

Reto del día: ¿Cuáles son tus grandes quejas y reclamos que le haces a Dios? Haz una lista titulada ME PAREZCO MUCHO A MARTA. Al terminar repite el ejercicio de pedirle perdón a Dios, pero ahora de manera específica. Renuncia a ser como Marta, renuncia a la queja y a la incredulidad. Y cierra este día proclamando en voz audible: ¡Yo escojo creerle a Dios, y por tanto veré Su gloria!

Pastores Jaime y Liliana García

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