Tierra de Gigantes
Palabra de Dios: “Todos los que están aquí reunidos sabrán que el Señor rescata a su pueblo, pero no con espada ni con lanza. ¡Esta es la batalla del Señor, y los entregará a ustedes en nuestras manos!” 1 Samuel 17:47
Perlas: Esas fueron algunas de las palabras que dijo David en la escena frente a Goliat. Esta semana vamos a estar aprendiendo acerca de los gigantes y cómo vencerlos. Dios quiere que reconozcamos cuáles son los gigantes de nuestra vida, que aprendamos a verlos como Él los ve, y que aprendamos a derribarlos con Su fuerza. En el camino de la vida, en especial, en el camino hacia conquistar los sueños de Dios para nosotros, es un hecho que vamos a tener que enfrentar gigantes y derribarlos, para poder continuar y avanzar.
Hay diferentes tipos de gigantes:
Los que se forman como resultado de emociones reprimidas o desatendidas, heridas no resueltas y no entregadas al Señor: tristeza, la rabia, el resentimiento, la falta de perdón, el rechazo.
Los que aparecen cuando nos encontramos en medio de situaciones que no logramos superar, o problemas que parecieran no tener solución: financieros, laborales, migratorios, o de salud.
Nuestros pecados, adicciones a sustancias o, a comportamientos dañinos en los que recaemos vencidos, una y otra vez: orgullo, envidia, rebeldía, gula, chisme, juicios, vivir para complacer a otros, mendigar amor, permisividad, religiosidad, mentira, usar máscaras, etc.
Personas con nombre propio, que te hacen bullying, te manipulan, te amenazan, te controlan. Cuando los gigantes son personas, ellas simplemente están representando a gigantes muy reconocidos: temor, miedo, control y manipulación. Lo que estos gigantes logran, es tener poder sobre ti, que les tengas miedo y que te rindas ante ellos. No son realmente las personas las que tienen poder sobre ti, sino el gigante del miedo o del temor.
Oración: Señor, mi Dios Todopoderoso, reconozco que estoy rodeado de gigantes. He vencido a algunos, pero siento que otros me han vencido a mí, y por eso muchas veces me siento derrotado y sin esperanza de que algún día pueda ser libre de ellos. Qué bueno es saber que no estoy solo en esta batalla, y que Tu palabra me promete que todos verán cómo Tú me rescatas, me defiendes y me das la victoria sobre cada gigante en mi vida. Te pido que me des fe para creer, fuerzas para avanzar y las estrategias para vencer. Amén.
Reto del día: Comienza a identificar tus gigantes, cómo se llaman y desde cuándo has estado luchando contra ellos. Comienza a conversar con el Señor acerca de por qué y para qué Él ha permitido que estos gigantes se atraviesen en el camino de tu vida. Recuerda: todo, absolutamente todo, tiene un propósito.