Palabra de Dios: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:18
Perlas: Esta porción de la Palabra de Dios es un tesoro. La parte que habla de cuando miramos “a cara descubierta” la gloria de Señor, describe la invitación que el Señor nos hace a estar cerca, con nuestro rostro al descubierto, sin vergüenza, nos invita a conocer Su corazón; nos llama a un abrazo eterno, a una relación Padre e hijo/a, donde podamos aprender a confiar en Él, a tal punto que lleguemos a estar totalmente rendidos y le permitamos entrar a los lugares más oscuros de nuestro corazón, para limpiar, arrancar lo que Él no plantó, liberarnos de cargas, mentiras que hemos creído y dolores que nos pesan en el alma. Su promesa es que en la medida que hagamos esto, Él nos transformará por el poder de Su Espíritu, día a día, en un viaje sin retorno hasta llegar a ser todo lo que Él soñó para nosotros. A través de una relación genuina, honesta y profunda con Dios, inevitablemente veremos Su gloria en nuestras vidas y ¡seremos transformados de gloria en gloria!
Oración: Padre, yo anhelo poder entregarme a Ti de esta manera, sin reservas y sin temor. Anhelo también ser transformado, necesito cambiar en muchas áreas de mi vida. Lo he intentado en mis fuerzas, pero han sido intentos momentáneos y fallidos. Quiero ver Tu gloria en mi vida y ser transformado por causa de esa misma gloria. Hoy me rindo en Tus brazos de amor y te pido que hagas en mí lo que solo Tú puedes hacer. Amén
Reto del día: Este va a ser un gran reto para muchos, espero que lo hagas. Busca un lugar privado donde puedas tener una conversación contigo mismo. Puede ser simplemente cerrando tus ojos o frente al espejo, así: (Tu nombre), tú eres un hijo/a de Dios, perdonado y amado, ya no hay vergüenza, ni culpa ni condenación por causa de la obra de Cristo en la cruz por ti. Hoy tomo la decisión de rendirme en los brazos del Padre y permitirle día a día transformarme de gloria en gloria. No temas. Dios está aquí.
Pastores Jaime y Liliana García
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