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Palabra de Dios: “Jehová está en medio de ti, poderoso, Él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.” Sofonías 3:17

Perlas: Muchas veces en el camino de la vida, y aún en el camino de la restauración, nos llegamos a sentir abatidos, exhaustos, prácticamente vencidos y sin deseos de continuar. Se nos olvida que Dios nos ha dicho que Él está con nosotros, y que Él nos ama. Qué bueno es en momentos así volver a la Palabra de Dios y recordarle a nuestra alma la verdad: Que Dios es fiel, que Él está en medio de ti y de mí, Poderoso, que Él hará, que Él salvará, nos dará la victoria, no nos va a dejar vencidos, no seremos avergonzados, porque ninguno de los que esperan en Él será confundido ni avergonzado (salmos 25:3). 

La mente se nos vuelve un lugar tormentoso, perdemos la paz, cuando no podemos parar de pensar, tratando de atar cabos, buscando soluciones, o tratando de entender…y repasamos allí en la mente todo lo que cada persona nos ha dicho o hecho, y vienen los “pero ¿Cómo es posible? ¿Cómo pudo hacer eso¿ ¿Cómo no me di cuenta?”… O dedicamos tiempo a recrear el pasado únicamente para sufrir, o a vivir la angustia de un futuro que tampoco existe, inventando todas las cosas que pudieran pasar por lo que el médico nos dijo, o sintiendo terror de la llamada del banco. Es ahí cuando el enemigo de nuestra alma siempre aprovecha la oportunidad de nuestra debilidad del momento, y comienza a encender el fuego con más mentiras, especialmente acerca de Dios y Su fidelidad. Nada nuevo. Desde la creación hasta hoy, la mayor y más letal arma que el enemigo utiliza contra nosotros, es sembrar dudas acerca de lo que Dios nos ha dicho.  Recuerden la pregunta que hizo a Adán y Eva: ¿Con que Dios te dijo que no podías comer de ningún árbol del jardín?  Aquí la estrategia para vencer es sacar la Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, y recordar la verdad. A Satanás le interesa únicamente desanimarnos. Si logra eso, entonces habrá logrado detener la construcción de un testimonio precioso que Dios nos prometió, así como Su gloria derramada sobre nuestras vidas. No le demos la victoria al enemigo. Sí vale la pena seguir creyendo y seguir luchando. Sí vale la pena. No desistas. Nunca pares de creer. Nunca pares de luchar. Dios es fiel. 

Oración: Padre, confieso mi cansancio y mi desánimo. Gracias por recordarme la verdad: yo no estoy solo, Tú estás conmigo, peleando por mí, ganando batallas por mí, y amándome con un amor tan grande, tan grande, que no cabe en las palabras. Por eso dices que callas de amor. Me llena mi corazón saber que me amas y que te regocijas sobre mí con cánticos. Gracias Padre amado. Recibo Tu amor y Tu verdad que me hace libre. Amén.

Reto del día: Busca una foto de tu familia y ora con el corazón conectado con el cielo y con tus ojos abiertos mirando la foto de tu familia, recordando las promesas que Dios te ha dado con respecto a cada uno de ellos. Ora dando gracias a Dios porque Él es fiel y cumplirá todo lo que te ha prometido para aquellos que tanto amas. Sí, vale la pena seguir peleando la buena batalla.