Palabra de Dios: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” 2 Timoteo 4:7-8
Perlas: Esto es tener la perspectiva de la eternidad, comprendiendo en el espíritu que se llega allá caminando con el Señor un día a la vez. Para que al final de nuestra vida podamos decir las palabras que dijo Pablo, tenemos que cada día pelear esa buena batalla, avanzar en la carrera y guardar la fe cada día. La única manera de lograr esto es en medio de la batalla diaria, poner nuestra mirada hacia adelante, hacia la meta, hacia el premio del supremo llamamiento en Cristo Jesús; la mirada puesta en nuestra entrada al cielo, donde el Señor, el Dios que nos ama tanto, Aquel que lo dio todo por conquistar nuestro amor, el juez justo, nos estará esperando y nos recibirá con los brazos abiertos. Él mismo nos entregará la corona de justicia reservada para todos aquellos que amamos Su venida. Hay muchas bendiciones que disfrutaremos en la tierra por causa de la obediencia y la gloria que Él derrama sobre aquellos que le adoran con su vida; pero hay una bendición insuperable y es la eternidad que nos espera en Su abrazo.
Sí vale la pena seguir luchando. Si perseveramos y no desmayamos, veremos Su gloria aquí en la tierra de los vivientes, pero además disfrutaremos de la plenitud del gozo de haber peleado la buena batalla, haber seguido creyendo a pesar de los sufrimientos, poder cerrar los ojos al final de nuestra vida aquí y abrirlos en los brazos del Señor mientras le escuchamos decirnos: Bienvenido hijo, te estaba esperando, peleaste la buena batalla, guardaste la fe y cumpliste todo lo que te pedí…aquí está la corona que tenía reservada para ti…ahora descansa y gózate porque aquí ya no habrá más lágrimas. Te amo.
Oración: Padre, muchas veces no entiendo cómo puedes amarme tanto y cómo no te has cansado de mí, pero gracias. Gracias por amarme desde antes de plantarme en el vientre de mi madre y haber diseñado para mí una vida con propósito, e invitarme a una eternidad Contigo. Ayúdame a pelear la buena batalla día a día, a seguir creyendo cuando es difícil creer y a terminar mi carrera de manera victoriosa. Siembra en mí la pasión por hacerte sonreír cada día y por soñar con nuestro encuentro. En el nombre de Jesús.
Reto del día: Escucha una canción preciosa llamada “I Can Only Imagine” del grupo MercyMe, o “Puedo Imaginarme” en español, cantada por Ricardo Rodríguez. Búscala en YouTube o en Spotify.