Palabra de Dios: “Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque esta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren.” Gálatas 5:16-17
Perlas: Hay solo dos maneras de vivir: O en la carne, o en el Espíritu. Y son mutuamente excluyentes. Como creyentes, estamos llamados a vivir en el Espíritu. Esto no se refiere únicamente a que el Espíritu Santo mora en nosotros, sino que Él nos ha dado la libertad, aunque habita dentro de nosotros, de vivir y andar en el Espíritu, o no. Tenemos libertad para escoger, y la elección debería ser sometemos a la voluntad de Dios diariamente. Nuestra vida y los frutos en nuestra vida, deberían indicar que el Espíritu de Dios, no solo vive en nosotros, sino que nosotros vivimos en Él y para Él. Cuando caminamos en el Espíritu, no satisfacemos los deseos de la carne, sino que vivimos vidas que agradan a Dios. Nuestra naturaleza humana pecaminosa, o la carne, nos invita insistentemente a hacer lo opuesto a lo que el Espíritu de Dios nos dice. Muchas veces nos invita evidentemente a pecar, a hacer algo malo, pero muchas otras veces nos hace creer que somos muy buenos y muy sabios, y por eso tomamos decisiones sin tener en cuenta a Dios. Esto es soberbia e independencia de Dios, lo cual es pecado también. Vivir en el Espíritu significa someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios, rendir aún nuestro mejor criterio y obedecerlo, aún sin entender. Esas son las verdaderas obediencia y rendición. Este pasaje contiene una promesa: entre más andemos en el Espíritu, más se fortalecerá nuestro espíritu, y nuestros deseos y anhelos serán cada vez más los mismos que los de Dios…cada vez más transformados y viviendo en nuestra nueva naturaleza, vestidos con nuevas vestiduras.
Oración: Señor mi Dios, no quiero seguir viviendo en mi carne; mi corazón está cansado de la batalla entre mi carne y mi espíritu. Quiero pedirte que me des el regalo de un arrepentimiento genuino, por aquellos comportamientos que hacen doler Tu corazón, el mío y el de mi familia. Quiero aprender a caminar y a vivir en el Espíritu. Sé que es una batalla, pero creo que Tú eres Todopoderoso, y más que suficiente para hacer de mí un hombre/mujer espiritual, y para que en mi vida sea desplegado el fruto de Tu Santo Espíritu, día a día. Que Tú seas mi fortaleza y mi valentía para decir NO a los deseos de la carne, y SÍ a agradar Tu corazón. Amén.
Reto del día: ¿Puedes reconocer esta lucha en tu vida? Todo se trata del control. ¿Quién gobierna tu vida: Dios o tú? Haz una lista de los frutos que ves en cada área de tu vida. Compáralos con Gálatas 5:22-23, y allí tendrás tu respuesta. Escoge hoy vivir en el Espíritu.
Pastores Jaime y Liliana García
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