En la vida nos vendrán situaciones muy difíciles; algunas de ellas nos llevarán al borde de nuestra resistencia. En esos momentos de adversidad nos preguntamos: ¿Dónde estaba Dios cuando me sucedió esto? ¿Por qué lo permitió?
En esos momentos difíciles, siempre buscamos querer comprender el por qué sucedió lo que sucedió, por qué Dios permitió que nos sucediera aquello que nos causó tanto dolor. Y por mucho que nos esforcemos por entenderlo, simplemente no lo lograremos. Pues dice la Biblia: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9 RVR1960).