El
mensaje de hoy fue escrito por mi amigo, Reve. Roger Kunkel, q.e.p.d., fundador
de Dial Hope.
En la novela sobre la vida en un hospital
psiquiátrico, titulada One Flew the Cuckoo’s Nest (Alguien Voló Sobre el Nido
del Cuco), estas palabras fueron pronunciadas por Randall Patrick McMurphy:
“Eso es lo primero que me hizo pensar en este lugar, no había nadie riendo. No
he oído una risa real desde que entré por esa puerta…Cuando pierdes tu risa,
pierdes el equilibrio.”
Debido al nivel de depresión y dolor en tales
instituciones, una gran dosis de risa es muy necesario. A través de la risa,
los tormentos internos se resuelven. Es la medicina necesaria para revivir un
corazón destrozado o un espíritu marchito. Necesitamos estar seguros a lo largo
de los caminos accidentados de la vida. Un constante suministro de risas nos da
el equilibrio adecuado. Porque cuando me quejo, ceño o doy represalias, estoy
atrapado en las garras de la maldición. Estoy a kilómetros de la bendición de
cualquier cosa. Cuando me rio, la vida se ríe y se estremece de placer.
Se nos recuerda que el Evangelio no es aburrido, no es
empalagoso, son buenas noticias…¡Ta-rán! En Proverbios leemos: “Gran remedio es
el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos.” (Proverbios 17:22)
Oremos: Dios de todas las cosas preciosas, que escucha
nuestro dolor incluso cuando las lágrimas bloquean nuestras palabras, crea en
nosotros un corazón de risa y esperanza. Que tu Espíritu detenga la ansiedad de
aquellos que viven con una enorme presión y estrés. Así que tráenos comodidad
donde necesitemos consuelo, pero donde necesitemos justicia, que haya amor.
Señor, te has convertido en una presencia innegable, un amigo confiable, el que
entra cuando el resto del mundo se aleja. En el nombre de Jesús, oramos.
Amén.
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