David Trueba escribió en una ocasión que para un sector de españoles existía la idea recurrente de que el rico y el famoso, si no era para exhibir su estatus envidiable, era mejor que estuviera callado. De acuerdo a esa descripción de Trueba, ese sector social desprecia al pobre y al marginado pero despreciaba aún más que un rico osara tener un discurso solidario.