Es muy posible que conozcas una técnica denominada «plagio creativo». Consiste en tomar una obra, un personaje o un hecho conocidos y transformarlos para crear un texto nuevo que, respetando el original, le dé una vuelta de tuerca a la trama. Yo la he usado en cuentos como «Buenos días», «El selfi del señor Gray», «La rana, el escorpión y el caminante», «La tentación», «El último de los días felices» (con el mismo punto de partida de «La tentación»), «El contrato de Peter», «En Quintanar de la Orden», «Jekyll y Hyde» y también con «Rocío», el relato de este episodio.
Para entender mejor este cuento, es necesario que conozcas en qué consiste la fiesta de las Hogueras de San Juan en Alicante. Alguien menos respetuoso con mi ciudad y sus tradiciones te diría que es lo mismo que las Fallas valencianas, solo que estas celebran el equinoccio de primavera y las nuestras el solsticio de verano. El caso es que se trata de monumentos de cartón piedra que se colocan en las calles de la ciudad y a los que se les prende fuego la noche del 24 de junio. ¿Por completo? No. Una de las piezas de una de las hogueras es rescatada de su ardiente destino: «El ninot indultat»
«Rocío» es mi particular «ninot indultat». Por lo demás, espero que reconozcas el personaje en que se basa la historia.