Aquí tenemos un breve relato de la manera que Dios preparó a Samuel para su trabajo, vemos a Samuel que no sólo se dedicó al Templo, sino que hizo más cosas para el pueblo de Dios.
La tarea no ha sido fácil, separó al pueblo de sus ídolos y los llevó hacia Dios, dónde debían estar, los capacitó para recibir las bendiciones del cuidado de Dios a sus vidas y mirar sólo al Señor para su socorro.
Algo que debemos notar es el autor de todo estas cosas,¿Quién fue quien preparó a Samuel? fue Dios, ¿Quién libró al pueblo? Fue Dios, ¿Quién trajo las bendiciones? Fue Dios
Nunca queremos depender en “habilidades humanas” sino que queremos que sea Dios quien obre, trabaje, y nos capacite para servirle correctamente.
Es mucho mejor y provechoso para todo creyente notar la mano de Dios en su propia vida que decir “yo he logrado llegar hasta aquí por mí mismo, ahora qué harás tú Dios”