Hemos visto que el arrepentimiento genuino comienza en el corazón.
En el pensamiento hebreo, el corazón es “el centro del hombre como ser racional y emocional”.
Por tanto, el verdadero arrepentimiento comienza con los razonamientos del corazón.
Juan nos dejó la semana pasada una escena fuerte al decir a los Judíos a los Fariseos
V7 ¿Quién os advirtió que huyáis de la ira venidera?… Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles’ (Mat. 3:10a). Esta advertencia es otorgada para que perciban que, dada la condición de sus corazones, los logros de los que tanto sacan pecho no son “buen fruto” en absoluto. Es urgente.
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