Hay dos cosas que son indispensables para la vida del creyente:
- Un conocimiento claro de lo que debes hacer y
- Una vida que practica ese conocimiento.
Es posible que alguien sepa lo que tiene que hacer (CONOCIMIENTO) pero no hacer nada
(PRÁCTICA), Pero no es posible que haya una práctica de la voluntad de Dios sin
conocimiento.
Dios en su misericordia no permite que estemos perdidos en nuestra forma de adorarlo, no
es un padre alejado que suple por las necesidades de Sus hijos y luego se hace el
desentendido, sino que es un Padre que quiere enseñarte y mostrarte cómo adorarlo
correctamente.