Aunque tiene orígenes religiosos en el cristianismo, la navidad se ha convertido en una festividad con muchos significados que abarcan lo espiritual, lo social, lo familiar e incluso lo comercial.
La Navidad celebra el nacimiento de Jesús en Belén, quien, según la tradición cristiana, vino al mundo como el salvador. Este evento representa la esperanza, la luz en la oscuridad y la llegada de la redención para la humanidad. La estrella de Belén que gua los Reyes Magos.
Tradicionalmente, el árbol representa la vida eterna y la conexión con la naturaleza, especialmente cuando se adorna con luces, que simbolizan la luz de la vida, el sol luego del invierno o la luz de Cristo.
Las **luces** en las calles y hogares tienen un fuerte simbolismo de esperanza, representando la luz que llega al mundo en medio de la oscuridad del invierno.
Los regalos se ve como una manera de imitar el regalo de la vida y la salvación que el nacimiento del héroe solar representa.
Santa Claus es una figura derivada de San Nicolás, un santo conocido por su generosidad. Su figura moderna representa la alegría, el misterio y el espíritu de dar, y se ha convertido en un ícono de la festividad. Aunque en su forma contemporánea está más relacionado con la cultura popular y el consumismo, sigue siendo una figura que simboliza el acto de dar sin esperar nada a cambio.
En el ámbito espiritual, la Navidad o más este solsticio de invierno es un tiempo para reflexionar sobre el año que ha pasado y prepararse para el nuevo, buscando crecimiento personal, paz interior y respuestas que vengan de adentro.