La mirada es el espejo del alma, o eso creemos en la teoría, pero, ¿Cuántas veces miramos a nuestros perros?
Quitémonos esa carga provocada por los falsos mitos, miremos a nuestros perros, entendamonos con sólo miranos, y descubriremos un nuevo plano del laberinto, un nuevo camino por el que navegar juntos.
¿Te quedas a descubrirlo?