Listen

Description

El mañana, la semana próxima, el año venidero, el futuro… Ah, y el ayer, el pasado, ese lastre que nos encanta cargar sobre las espaldas. A los seres humanos nos preocupan tanto aquello que ya está fuera de nuestro alcance, como el pasado, como lo que todavía no llegó a nuestra vida, como el futuro. El ayer y el mañana son fuente de ansiedad, de infelicidad, de desesperación, de dolor.

Es una paradoja enorme, porque la realidad es que tanto el ayer como el mañana no nos pertenecen. En cambio, al presente, lo único de que disponemos, el más grande tesoro que nos regala la vida, lo despreciamos. Vivimos en el presente, pero no lo disfrutamos, no lo aprovechamos, porque nuestra atención está atrapada en el pasado y viajando al futuro.

Tengo que reconocer que no es un tema fácil de tratar, tampoco es una realidad fácil de aceptar. Esta es una de las creencias limitantes con las que nos programaron el cerebro cuando éramos niños y que se reforzó de múltiples maneras a medida que crecimos. Y cada día estamos sometidos a un incesante bombardeo mediático por parte de los medios de comunicación.