28 de febrero de 2026
Amar a quienes nos ofenden, servir a quienes no nos agradecen, perdonar a quien no se ha arrepentido, no es un acto de “justicia”, sino de “gratitud”. El que me ofendió, no se “merece” ser amado, pero yo decido amarlo, ¡porque así lo hizo Dios conmigo!
No es una tarea fácil, es más, es una tarea imposible para el hombre, ¡solo con su Gracia podríamos aspirar a vivirla!
Pero bien vale la pena intentarla, “¡porque es eterna su Misericordia!”
Cuaresma es camino de conversión hacia el prójimo, camino de Misericordia.
Mons. Héctor M. Pérez V.