El Mundial de Clubes ha sido, desde su creación, un intento ambicioso de coronar al verdadero campeón global del fútbol, reuniendo a los mejores equipos de cada confederación. En este episodio, hacemos un balance de sus luces y sombras.
Analizamos cómo este torneo ha servido de vitrina internacional para equipos menos mediáticos, ofreciendo una narrativa única en la que el “David” de otras latitudes desafía al “Goliat” europeo.
Pero no todo ha sido brillo en el certamen. También abordamos las críticas que lo rodean: la sensación de que, más que un torneo con alma, ha sido una vitrina comercial sin la mística de la Copa Intercontinental.
A la luz de los nuevos formatos propuestos por la FIFA, reflexionamos sobre el futuro del torneo y si realmente puede convertirse en una cita futbolística de peso o quedará como una competencia artificial en el calendario cada vez más saturado del fútbol moderno.