El latido del corazón de Dios se dio a la luz en todo tiempo. Pero alumbró la oscuridad de nuestro ego, por amor a que tu latido y mi latido se fortaleciera para darle la gloria y que todos los que estaban sordos y desenfocados de escuchar el corazón de aquel que los amó primero y los creó, pudieran darse cuenta de que la verdadera y única vida se encontraba y se encuentra en aceptar que solamente Cristo Jesús puede hacer latir tu oscuridad.