La iglesia no está llamada a sonar uniforme, sino en armonía. En este episodio reflexionamos sobre el Salmo 133 y la imagen de un acorde: notas distintas bajo la misma tonalidad y estructura. La tensión no siempre es división; puede ser parte de la construcción. Pero para que haya armonía, cada uno necesita afinarse día a día con el Espíritu Santo… y que así, juntos, el mundo pueda empezar a escuchar la canción del Cordero.#unafeparapensar #nachovazquez