Un ejército bien alineado y entrenado, con la armadura adecuada, es imparable. En este podcast, reflexionamos sobre cómo la armadura de Dios no solo nos protege, sino que nos prepara para ser eficaces en la batalla. Cuando estamos alineados con Él y listos, no hay quien nos detenga. Y como dice el versículo, un ejército que está alineado nunca se hace daño entre sí, sino que se apoya, porque la batalla no es personal, es divina.
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