Dios es quien llama. Nuestra vocación como servidores nace del corazón del Padre que nos elige y nos envía. Pero con el paso del tiempo, el cansancio, la rutina o la falta de intimidad con Dios pueden apagar el fuego con el que comenzamos. Hoy, el Señor nos invita a volver al primer amor, a renovar el compromiso y la obediencia que un día brotaron de un corazón enamorado.
“Pero tengo contra ti que has abandonado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, arrepiéntete y haz las obras que hacías al principio.” (Apocalipsis 2,4-5)