Henri Bergson define al sentido común como "la facultad para orientarse en la vida práctica"1​. E. Mora-Anda dice que el sentido común nos ahorra tonterÃas: calcula lo probable y lo improbable, lo razonable y lo absurdo. No se atiene a reglas, sino a lo que puede funcionar; no es perfeccionista, sino que prefiere "lo razonable", también analizado por Lin Yutang en "La Importancia de Vivir". Para Trout y Rivkin, el sentido común es una facultad esencial de la persona: «una facultad que posee la generalidad de las personas, para juzgar razonablemente las cosas». Yash, Hipat Roses e Imeld lo definen como «el don provisto para saber distinguir todo lo que nos rodea: el bien, el mal, la razón y la ignorancia.».2​
De una manera más sencilla, se comprende por sentido común a una manera de no pensar y de no analizar crÃtica o cientÃficamente hechos y fenómenos de la sociedad, dados como naturales y concretos sin investigaciones metodológicas previas3​. Al aceptar estos hechos sin argumentos, escapan al rigor cientÃfico y a toda clase de análisis crÃticos.4​ Dado que lo «común» (a diferencia de los cinco sentidos establecidos), no es parte de lo cognitivo (natural), sino una construcción social. El sentido común es la antÃtesis al pensamiento crÃtico.