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Description

Dios no busca perfección, porque sabe que el ser humano es frágil, limitado y lleno de contradicciones. Lo que Él busca es un corazón sincero, dispuesto a abrirse, a reconocer su necesidad y a dejarse transformar por la gracia. La perfección que tanto anhela el hombre es un espejismo, pero la sinceridad es un tesoro que el Padre recibe con gozo. En la vulnerabilidad se revela la verdad, y en la verdad se manifiesta la misericordia.

Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.