Vivir un día a la vez no es resignación, es confianza. Es reconocer que no tenemos el control de todo, pero sí la oportunidad de responder con fe a lo que este día nos ofrece. Es mirar el cielo con ojos nuevos, escuchar el corazón con más atención, y permitir que la presencia de Dios nos acompañe en lo cotidiano.
Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.