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Description

Activar el deleite es volver a colocar a Dios en el centro del corazón y permitir que Su presencia gobierne nuestros deseos, decisiones y pensamientos. El deleite no se activa por emociones momentáneas, sino por una relación viva con el Padre, donde la obediencia se convierte en gozo y la comunión en una fuente constante de vida. Cuando el deleite se activa, el alma descansa, la fe se fortalece y el caminar adquiere dirección y propósito.