Ante las presiones de los vecinos, Juan Cuesta termina renunciando a su cargo como Presidente de la Comunidad, por lo que automáticamente pasa a ejercer Lucía. En sus primeros días como nueva Presidenta descubre que todo es un desastre y que para arreglar las cosas habría que subir la cuota mensual... algo que no hace nada de gracia a los vecinos, que empiezan a pensar que Lucía les quiere robar.