Gustavo, el director del colegio, se va de puente y le deja el canario a Juan Cuesta para que se lo cuide. Juan, que aspira a conseguir el puesto de director de estudios está encantado, y Nieves, su hermana, aún más. Pero no así los vecinos, que con los cánticos del canario no consiguen pegar ojo en toda la noche y convocan una junta especial, sin Juan Cuesta, obviamente, para decidir cómo "deshacerse" del pájaro.