Samuel está cerrando una etapa de su ministerio. El pueblo lo ha reemplazado. Ahora Saúl es rey. Humanamente, Samuel tenía razones para distanciarse.
Pudo decir: “Ya no es mi responsabilidad.” “Ellos escogieron otro camino.” “Que resuelvan solos.” Pero Samuel revela el corazón de un verdadero hombre de Dios: “Lejos sea de mí… cesar de orar por vosotros.” Lo impactante es que Samuel llama pecado a dejar de orar.