Samuel está viviendo una de las noches más dolorosas de su ministerio.
Saúl, el hombre que él ungió, por quien oró y creyó, se apartó de Dios.
La Biblia dice que Samuel:
“clamó a Jehová toda aquella noche.”
Qué imagen tan humana.
Un profeta llorando.
Un líder intercediendo.
Un hombre de Dios pasando la noche despierto por alguien que tomó malas decisiones.