Hoy estaremos leyendo Génesis 29-30, Mateo 12, y Salmo 13. En Génesis 29-30, vemos a Jacob enfrentando los desafíos de su vida familiar y laboral. Jacob llega a la casa de Labán y se enamora de Raquel, pero Labán lo engaña y le da primero a Lea como esposa, lo que obliga a Jacob a trabajar siete años más por Raquel. Este relato nos muestra cómo Jacob, quien antes había engañado a su padre y a su hermano, ahora enfrenta una situación en la que experimenta el engaño de otros. Más adelante, en Génesis 30, vemos cómo las tensiones entre Lea y Raquel se reflejan en su competencia por tener hijos, pero también cómo Dios muestra Su fidelidad al bendecir a Jacob con una descendencia que cumpliría Sus promesas.
Pasamos ahora a Mateo 12, donde Jesús enfrenta oposición de los fariseos mientras continúa revelando el poder y la misericordia del Reino de Dios. En este capítulo, Jesús sana a un hombre con la mano seca en el día de reposo y declara que Él es "Señor del día de reposo". En Mateo 12:7, Jesús dice: "Misericordia quiero, y no sacrificio". Esto nos recuerda que el corazón de Dios siempre se inclina hacia la misericordia, la compasión y la restauración. Más adelante, Jesús nos enseña sobre la importancia de nuestras palabras, diciendo en el versículo 34: "De la abundancia del corazón habla la boca". Esto nos desafía a examinar lo que hay en nuestro corazón y cómo nuestras palabras reflejan nuestra relación con Dios. Reflexiona: ¿Qué dicen tus palabras sobre el estado de tu corazón? ¿Estás viviendo con misericordia y compasión hacia los demás, como Jesús nos enseñó?
Finalmente, llegamos al Salmo 13, una oración cargada de honestidad y fe. En este salmo, David comienza expresando su angustia y su sentimiento de abandono: "¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?" (Salmo 13:1). Este pasaje nos recuerda que está bien llevar nuestras preguntas y emociones a Dios, incluso cuando sentimos que Él está distante. Sin embargo, el salmo no termina en desesperación. En el versículo 5, David dice: "Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación". Este cambio de tono nos muestra que, incluso en medio de nuestras luchas, podemos elegir confiar en el amor y la salvación de Dios.