Hoy estaremos leyendo Génesis 17-18, Mateo 6, y Salmo 6. Comenzamos con Génesis 17 y 18, donde Dios reafirma Su pacto con Abram, cambiándole el nombre a Abraham, que significa "padre de multitudes". En Génesis 17:1-2, Dios le dice: "Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera". Este es un momento crucial en la vida de Abraham, porque Dios establece con él un pacto eterno, prometiendo que será el padre de muchas naciones. Además, Sarai, su esposa, recibe un nuevo nombre: Sara, y la promesa de que tendrá un hijo, Isaac, incluso en su vejez. Esto nos enseña que Dios es fiel y poderoso para cumplir Sus promesas, incluso cuando parecen imposibles desde nuestra perspectiva.
En Génesis 18, vemos a Abraham intercediendo por Sodoma. Este pasaje nos revela el corazón compasivo de Abraham y la justicia de Dios. En el diálogo entre Abraham y Dios, aprendemos sobre el poder de la intercesión. Abraham pregunta: "¿Destruirás también al justo con el impío?" y sigue intercediendo, mostrando confianza en la misericordia de Dios. Reflexiona: ¿Hay áreas en tu vida donde necesitas confiar más en las promesas de Dios? ¿Estás intercediendo por otros con fe y compasión?
Mateo 6, es la continuación del Sermón del Monte. Aquí Jesús nos habla de tres prácticas fundamentales en la vida cristiana: dar, orar y ayunar. En Mateo 6:6, Jesús dice: "Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público". Esta enseñanza nos recuerda que nuestra relación con Dios debe ser íntima y sincera, no para impresionar a los demás, sino para conectarnos verdaderamente con Él. Jesús también nos enseña la oración del Padre Nuestro, que nos guía a reconocer a Dios como nuestro Padre, a depender de Él para nuestras necesidades diarias, y a buscar Su voluntad en nuestra vida. Además, en Mateo 6:33, Jesús nos llama a confiar plenamente en Dios: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas". Reflexiona: ¿Estás buscando a Dios en lo secreto? ¿Estás priorizando Su Reino sobre tus propias preocupaciones?
Finalmente, llegamos al Salmo 6, una oración de David en medio de la angustia. Este salmo nos muestra cómo clamar a Dios en los momentos de debilidad y sufrimiento. En el versículo 4, David ora: "Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia". David no oculta su dolor, pero también expresa su confianza en que Dios escuchará su clamor. En el versículo 9, declara con fe: "Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración". Este salmo nos recuerda que podemos llevar nuestras cargas a Dios, sabiendo que Él nos escucha y responde según Su misericordia.