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Hoy estaremos leyendo Génesis 21-22, Mateo 8, y Salmo 8. Comenzamos con Génesis 21, donde vemos el cumplimiento de una de las promesas más esperadas por Abraham y Sara: el nacimiento de Isaac. Génesis 21:1 dice: "Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado". Este versículo nos recuerda que lo que Dios promete, Él lo cumple, incluso cuando parece imposible desde nuestra perspectiva. Sara, que había reído de incredulidad cuando escuchó la promesa por primera vez, ahora ríe de alegría. Sin embargo, también vemos un momento difícil cuando Agar e Ismael son enviados lejos, pero incluso en esta situación, Dios muestra Su cuidado al protegerlos y proveer para ellos. Esto nos enseña que Dios no solo cumple Sus promesas, sino que también cuida de aquellos que dependen de Él. Reflexiona: ¿Estás confiando en las promesas de Dios para tu vida, incluso en medio de la espera?

En Génesis 22, encontramos la famosa historia de la prueba de fe de Abraham. Dios le pide que ofrezca a Isaac, el hijo de la promesa, como sacrificio. Este es un momento lleno de tensión, pero también de confianza absoluta en Dios. Abraham obedece, y justo cuando está a punto de sacrificar a su hijo, Dios interviene. Génesis 22:12 dice: "No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único". Este acto de fe y obediencia se convierte en un ejemplo para nosotros de cómo confiar en Dios, incluso cuando no entendemos Sus planes. Además, en este pasaje vemos un anticipo del sacrificio de Jesús, el Hijo de Dios, quien fue dado por nosotros. Reflexiona: ¿Estás dispuesto a confiar en Dios incluso cuando Él te pide algo difícil?

Ahora pasamos a Mateo 8, donde vemos a Jesús demostrando Su autoridad sobre la naturaleza, las enfermedades y los espíritus malignos. En este capítulo, Jesús sana a un leproso, al siervo de un centurión y a la suegra de Pedro, mostrando Su compasión y poder. Mateo 8:16 dice: "Y cuando llegó la noche, trajeron a Él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos". Más adelante, Jesús calma una tormenta mientras está en el barco con Sus discípulos. En medio del pánico de ellos, Jesús dice en el versículo 26: "¿Por qué teméis, hombres de poca fe?". Este relato nos recuerda que, en medio de nuestras tormentas personales, Jesús está presente y tiene el poder para traer calma y paz. Reflexiona: ¿Estás confiando en el poder de Jesús para calmar las tormentas en tu vida?

Finalmente, llegamos al Salmo 8, una hermosa alabanza que declara la grandeza de Dios y el lugar especial que le ha dado al ser humano en Su creación. El salmista comienza diciendo: "¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!" (Salmo 8:1). Luego, reflexiona sobre la creación y la pregunta: "¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?" (Salmo 8:4). Este salmo nos invita a reconocer nuestra pequeñez frente a la grandeza de Dios, pero también a maravillarnos por el valor que Él nos da. Somos llamados a cuidar de Su creación y a vivir en alabanza a Su nombre.