El ser humano tiene una peligrosa tendencia al olvido espiritual. Cuando todo va bien, solemos olvidarnos de la Roca que nos creó. Dios mismo se presenta como nuestra Roca, nuestra fortaleza y base firme. Hoy Él nos recuerda: no te olvides de la Roca que te creó. En ella está tu verdadera seguridad.