En momentos de conflictos las emociones más fuertes vienen a darnos sopapos de realidad. Esa realidad depende de una infinidad de elementos que están pasando en ese momento por nuestra mente. Esa realidad podrá ser miedo, enojo o tristeza, por nombrar algunas de ellas. Y como sin saberlo dejamos de ser quienes somos, para transformarnos en otro sin darnos cuenta.
Entramos en la tristeza, el enojo y el miedo, dejando de ser nosotros mismos para ser esa emoción, pero no nos damos cuenta de esta transformación.
Conversar y accionar en esa emoción produce resultados que no corresponden a nuestro verdadero ser. En realidad estamos siendo, esa tristeza, ese enojo y ese miedo. Darnos cuenta es la clave, pero no hay una receta si alguien no nos lo hace notar desde afuera.
Debemos lograr estar en calma para identificar en qué estado de ánimo estamos para poder volver a nuestro ser interior, nosotros mismos.