El cielo celeste siempre está, aunque a veces la cantidad de nubes que aparecen no nos dejan observarlo.
La mente en armonía es ese cielo celeste.
Las nubes son los pensamientos que aparecen.
Si confrontamos esos pensamientos, persistirán y existirán como tales por mucho más tiempo.
Si los aceptamos como parte de la vida, no persistirán, solo estarán el momento que decidamos dejarle estar.
Si tomamos un avión podemos saltarnos esas nubes y volver a visualizar el cielo celeste, aceptando a las nubes pero en armonía y paz.
Cuando meditamos es como tomarse ese avión.