Nuestras vulnerabilidades no son debilidades. Por el contrario pueden demostrar actos de valentía. Mostrar nuestras vulnerabilidades y aceptarlas nos inspiran a un espacio de aprendizaje, coraje y evolución.
No debemos ocultarlas con capas de ego que lo único que provocan es el retraso de una experiencia de transformación personal.
Los seres humanos aprendemos cuando nos equivocamos y fracasamos. Pero no se aplauden los errores y los fracasos. Lo mismo que las vulnerabilidades, tienen una mala prensa en el general de la sociedad.
Si nosotros compramos esa idea, por nuestras historias pasadas, entonces la resiliencia y la evolución serán muy costosas.
Si focalizamos en el propósito de nuestro existir, nuestra meta en la vida, nuestro para qué… entonces la evolución simplemente sucederá.