Cosechamos lo que sembramos.
Ponemos el foco en el fruto de la siembra y no en el proceso de transformación de la semilla.
La tierra tiene sus nutrientes que es la base fundamental del crecimiento de cualquier semilla. Nosotros decidimos en que tierra sembrar y como prepararla para colocar la semilla.
En esta transformación de la semilla, decidimos todo el tiempo en dar o esperar recibir. El proceso poderoso de cambio pasa por dos acciones: inspirar o desesperar.
Inspirar dando a otros sin olvidarse del propio crecimiento.
Desesperar esperando recibir de los otros, porque somos una semilla que se lo merece. Quizás transite momentos de desesperación porque aún no recibió nada.
Como semilla, ¿damos crecimiento o esperamos crecer?