A veces tenemos una determinada preocupación que no podemos dejar ir.
Como mochila, allí está esa preocupación, sin estar colgada, sino pegada a nuestra espalda. Otros nos dicen “debes soltarla”, pero sigue ahí.
Es como empujar un elefante que esta dentro de nuestra habitación. Demasiado pesado y parece imposible. Y el esfuerzo de intentar sacarlo genera que la preocupación se incremente en más preocupación.
Que tal si en lugar de sacar al elefante o poner empeño en despegarnos la mochila, aceptamos esta preocupación.
Podemos decir: “elefante puedo verte pero ahora no quiero estar contigo”. También podemos decir: “mochila te puedo sentir pero ahora no quiero darte mi tiempo”.
Cuando dejamos de luchar con nuestras preocupaciones la batalla termina, y podemos accionar de manera consciente en el presente.