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Qué crea realmente valor para los públicos

La inteligencia artificial generativa se está incorporando progresivamente en los museos. No solo como una herramienta de mediación, sino también como un nuevo modo de explorar las colecciones y de estructurar la experiencia del visitante. Sin embargo, una pregunta sigue siendo central para las instituciones culturales. Qué impulsa realmente a los públicos a adoptar estas herramientas basadas en IA.

Un estudio académico reciente, publicado en npj Heritage Science (Nature Portfolio), aporta respuestas sólidas y basadas en datos empíricos, a partir del análisis de The Living Museum, una plataforma experimental desarrollada por el British Museum.

Un estudio basado en la experiencia real de los usuarios

La investigación se apoya en las respuestas de 726 usuarios, distinguiendo claramente entre profesionales del sector cultural y públicos no profesionales.Su objetivo. Comprender cómo se construye el valor percibido de la IA generativa y cómo este valor influye directamente en la intención de uso dentro de un contexto museístico.

El factor clave. Relevancia antes que espectáculo

El principal hallazgo es claro.La adopción por parte de los públicos no depende de la promesa abstracta de la IA, sino de dos capacidades muy concretas:

Relevancia semántica. La capacidad de la IA para ofrecer respuestas precisas, coherentes y alineadas con las preguntas y expectativas del visitante.

Adaptabilidad contextual. La habilidad del sistema para ajustar sus respuestas según el nivel de conocimiento del usuario, su intención de visita (exploración libre o investigación en profundidad), su lenguaje y su contexto inmediato.

En otras palabras, una IA percibida como precisa y bien situada genera más valor que una IA diseñada principalmente para impresionar. Para los museos, esto refuerza un principio fundamental. La IA debe fortalecer la autoridad cultural, no debilitarla.

Qué aumenta el valor percibido

Cuatro factores incrementan de forma significativa el valor percibido:

Utilidad. Ayudar a comprender mejor las colecciones y a explorar los contenidos con mayor eficacia.

Disfrute. Una interacción fluida y atractiva, que no genere esfuerzo innecesario.

Novedad. La sensación de descubrir una nueva manera de relacionarse con el patrimonio.

Ventaja relativa. Un desempeño superior frente a herramientas tradicionales como cartelas, audioguías o recorridos digitales convencionales.

Por el contrario, dos elementos actúan claramente como frenos:

La complejidad percibida, que interrumpe la inmersión y provoca fatiga cognitiva.

El riesgo percibido, especialmente en lo relativo a la fiabilidad de los contenidos y a la protección de los datos personales.

Un resultado resulta particularmente revelador. La personalización explícita no incrementa de manera significativa el valor percibido.En el contexto museístico, los visitantes parecen priorizar la credibilidad científica y la confianza institucional por encima de amplias opciones de configuración individual.

El valor percibido impulsa la adopción

El estudio confirma una relación muy fuerte entre valor percibido e intención de uso.No obstante, esta relación está modulada por dos factores:

Los usuarios con una mayor apertura a la innovación convierten más fácilmente una experiencia positiva en una adopción sostenida.

Un nivel excesivo de interactividad puede, paradójicamente, reducir el impacto del valor percibido. Cuando todo se vuelve interactivo, la claridad y la profundidad de la experiencia pueden verse afectadas.

El mensaje para los museos es claro. Más interacción no siempre significa mejor experiencia. El equilibrio es clave.

Profesionales y público general. Lógicas distintas

El estudio pone de manifiesto una diferencia estructural entre los públicos:

Los profesionales de la cultura valoran especialmente la novedad tecnológica y el potencial experimental de la IA.

El público general es más sensible a los riesgos percibidos y a las garantías institucionales.

Esto implica estrategias diferenciadas.Un mismo sistema de IA no puede diseñarse, comunicarse e implementarse de la misma forma para todos los usuarios.

Qué cambia este estudio para los museos

Esta investigación ofrece un marco claro para pensar la IA generativa en los museos:

La IA no es ante todo una cuestión tecnológica, sino una cuestión de valor cultural percibido.

La precisión semántica, la contextualización y la sobriedad en el diseño de las interacciones son determinantes.

La autoridad científica y la transparencia se convierten en principios centrales de diseño.

Las estrategias deben ser específicas por tipo de público, incluso a nivel de interfaz.

Para las instituciones comprometidas con MuseumWeek y más allá, este estudio funciona como una brújula. Invita a superar el entusiasmo tecnológico para avanzar hacia una IA responsable, situada y centrada en los públicos, al servicio del patrimonio cultural.

https://www.nature.com/articles/s40494-025-02194-9

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