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Hay momentos en los que una obra no se entiende solo desde la historia del arte.Se entiende desde el cuerpo. Desde cómo caminas una sala. Desde cómo cambia tu respiración frente a ciertas estructuras. Desde esa sensación muy física de que algo que estaba en los libros, en la teoría, de pronto ocupa el espacio que tú mismo estás habitando.

Eso fue exactamente lo que sentí al visitar el Zentrum Paul Klee en Berna.Entrar a una sala con la obra de Paul Klee, y luego —casi sin transición— pasar a otra donde estaba la obra de Gego. No como una comparación forzada. No como una curaduría obvia. Sino como una conversación silenciosa, precisa, profundamente coherente.

Klee y Gego nunca se conocieron. No compartieron talleres, ni cartas, ni manifiestos.Pero el paso de una sala a la otra hacía evidente algo más fuerte que una influencia directa: una manera común de pensar la línea. No como decoración. No como contorno, sino como idea, como estructura mental, como sistema.

Y si hay una obsesión que atraviesa todo lo que hago en MESCO’s Layers and Lines, es justamente esa:la línea como pensamiento, la geometría como una forma de entender la realidad, no como ornamento, sino como método.

Por eso este diálogo entre Klee y Gego no lo siento solo histórico.Lo siento íntimo. Lo siento actual. Lo siento cercano a mi propia práctica.

Paul Klee en la Bauhaus: enseñar a pensar, no a representar

Entre 1921 y 1931, Paul Klee fue uno de los profesores más influyentes de la Bauhaus.Y digo “profesor” sabiendo que esa palabra se queda corta.

Klee no enseñaba a pintar bien, no enseñaba a copiar la realidad, enseñaba a pensar visualmente. En sus clases y escritos, Klee descomponía el mundo en elementos fundamentales: el punto, la línea, el plano, el ritmo, el movimiento.

No para simplificar la forma, sino para entender cómo se construye. Para comprender su lógica interna.

Cuando Klee dice que “una línea es un punto que salió a caminar”, no está siendo poético en un sentido superficial. Está siendo metodológico.La línea es acción, es tiempo, es desplazamiento. No encierra la forma: la genera.

En la Bauhaus, esta forma de pensar fue radical. El arte dejaba de ser una imagen final y se convertía en un proceso, en una investigación. Y esa idea —arte como investigación— es una de las herencias más profundas que dejó la Bauhaus.

La Bauhaus como método, no como estilo

A veces hablamos de la Bauhaus como si fuera un estilo reconocible.Pero en realidad fue algo mucho más potente: un sistema de pensamiento.

La Bauhaus integró arte, diseño, arquitectura y técnica bajo una lógica estructural.Eliminó las jerarquías entre arte “puro” y arte “aplicado”.Propuso que pensar y hacer eran inseparables.

Cuando la Bauhaus cerró en 1933, esas ideas no desaparecieron.Se desplazaron. Se movieron con los cuerpos de quienes tuvieron que emigrar.

Profesores, arquitectos, artistas llevaron consigo una manera de entender el espacio, la forma y la función. Y América Latina —y especialmente Venezuela— se convirtió en un territorio fértil para esa herencia modernista.

Gego: arquitectura, exilio y estructura

Gego —Gertrud Louise Goldschmidt— nació en Hamburgo en 1912.Estudió arquitectura e ingeniería en Stuttgart durante el período nazi.Aunque no fue alumna directa de la Bauhaus, su formación estuvo atravesada por ese mismo clima intelectual: análisis estructural, pensamiento sistémico, rigor técnico.

Por su origen judío, tuvo que huir de Alemania en 1939 y emigrar a Venezuela.Ese desplazamiento no fue solo geográfico, fue también conceptual.

En Venezuela, Gego desarrolló una de las obras más singulares del arte latinoamericano del siglo XX.Pero, como Klee, no se limitó a producir obra, fue también profesora, transmitió un modo de pensar, y eso es clave.

Del plano al cuerpo: la línea en el espacio

Uno de los vínculos más potentes entre Klee y Gego está en el análisis de los elementos fundamentales.

Klee trabaja con punto, línea y plano dentro del espacio bidimensional.Gego da un paso más, elimina el plano y trabaja directamente con la línea en el espacio real.

Sus Reticuláreas no son esculturas en el sentido tradicional, son dibujos en el aire, estructuras abiertas donde la línea no define un volumen sólido, sino que hace visible el espacio entre líneas. El vacío deja de ser ausencia, se convierte en material.

Donde Klee explora el espacio como ilusión, Gego lo vuelve habitable. Caminas una Reticulárea, la rodeas, te atraviesa, la línea ya no se mira: se experimenta.

Y ahí ocurre algo fundamental: el cuerpo se vuelve parte de la obra.

Arte como investigación: cuadernos, procesos, sistemas

Tanto Klee como Gego entienden el arte como una forma de investigación.

Sus bocetos, cuadernos y estudios no son preliminares descartables. Son espacios de pensamiento. Esta actitud —heredera directa del espíritu Bauhaus— se opone a la idea romántica del artista como genio inspirado. Aquí el arte es método, es prueba y error. Es estructura que se construye con paciencia. Y aquí es donde yo me reconozco profundamente. En mi propia práctica geométrica, la repetición, la serie, la variación mínima y el sistema son centrales.No trabajo buscando una imagen final perfecta, sino entendiendo la obra como un campo de relaciones.

Eso es algo que pasa por Klee. Y se expande con Gego.

La influencia de Gego: dos niveles distintos

La influencia de Gego no es homogénea, tiene dos niveles claros: primero, Venezuela.

Como profesora durante décadas en la Universidad Central de Venezuela, Gego formó generaciones de arquitectos, diseñadores y artistas.No enseñaba un estilo, enseñaba a razonar visualmente.

Además, forma parte del momento dorado del arte geométrico venezolano junto a Soto y Cruz-Diez. Aunque su obra es distinta, comparte con ellos haber situado a Venezuela en el mapa del arte internacional.

El segundo nivel es América Latina y el reconocimiento internacional, que llegó más tarde.

Desde los años 2000, y especialmente en la última década, ha habido un redescubrimiento de Gego. Hoy se la lee en diálogo con el neoconcretismo brasileño, el constructivismo y el arte concreto latinoamericano. Y también como una figura clave entre las mujeres pioneras de la abstracción.

Paradójicamente, la crisis venezolana ha desplazado el centro de investigación sobre su obra hacia instituciones internacionales.Eso cambia las narrativas. Y por eso es tan importante seguir pensándola desde su contexto original.

De Klee a Gego: una línea continua

La secuencia es clara, aunque no literal:

Klee en la Bauhaus.La diáspora modernista.La llegada de esas ideas a Venezuela.Gego las transforma desde la arquitectura.La línea se vuelve espacio.

Gego no imita a Klee, lo continúa, lo traduce, lo expande.

En Klee, la línea piensa el mundo.En Gego, la línea lo construye.

Y para mí, como artista geométrica, este diálogo no es solo una referencia histórica. Es una confirmación.

La geometría no es fría, la línea no es neutra, son formas de pensamiento, de memoria, de resistencia.

Caminar entre las obras de Klee y Gego fue entender que la abstracción no es una huida de la realidad, es una forma profunda de reorganizarla.

Y que, a veces, una sola línea —bien pensada— puede contener un mundo entero.

Si quieres leer más sobre Gego y Klee o leer en inglés visita Mesco’s Layers and Lines .

Con cariño,Marianne



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