Episodio #8:
Odio:
El odio como trabajo político imperceptible para que odiemos:
“El odio es un proyecto político. El odio no construye y todo lo que no se construye, se destruye. El odio es miseria, pobreza y hambre. Es cobardía, envidia y discordia. El odio es un veneno interno implantado y autogenerado que contagia, contamina, enferma y enajena. El odio nos aísla de lo valioso. Es una sensación espesa y oscura; es negatividad y, en la proliferación, aumenta exponencialmente su esencia. Avanza manchando todo lo que toca. El odio es un instrumento de poder que mata todo lo que no es odio y es responsable de dividir, individualizar y disgregar la sociedad. El odio es corrosivo, come por dentro las células de cualquier cuerpo orgánico, sin percibir la delicadeza quirúrgica con la que opera. Se manifiesta causando daños, en muchos casos, irreversibles. El odio es la manifestación fiel de un vacío propio, tiene vida y cuando uno/a no encuentra la suya, el odio avanza llenando ese espacio. El odio ciega y nos vincula con aquellas personas que odian. No posee argumentos y es pura debilidad.
El odio es hueco, violento y mediocre. Es la antítesis de la armonía que se expresa en pequeñas acciones. Una vez percibido, el odio, debe ser extirpado, y de permanecer en el cuerpo, es una decisión de conservación. El odio es un elemento de control de la “mátrix”. Y es distinto de la bronca, es mercenario. Puede ser un estado de masas que se acumula cuando no se sabe perdonar. Cuando se manifiesta, es sólo la punta del iceberg. El odio no es ni alegría, ni amor, ni solidaridad, ni hermandad, es estructuralmente, un valor cultural ¿Cuál es el espacio que entregas de tu vida al odio?”
Conducción, idea y dirección: @savizkifederico
Productora general y edición: @anahi.mora1
Productor musical de placas: @juansavizki
Asesoramiento técnico: @paraisosradio y @leonardogon_
Diseño gráfico: @enriquesavizki
Agradecimientos: @mathiasefron y @rudermangerman