Te saluda Natalita, y por ahí anda mi duende Augusto, que no se si lo oyes todo emocionado. Él es el más fiel compañero que existe, ¿y sabes qué? ¡A ti también te acompaña uno, aunque todavía no lo conozcas! Soy una niña eterna que ayuda a otros a recordar La Gran Ciencia del Balance, contando historias de nuestras aventuras por La Princesa. Junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias, pero de todo eso te cuento en las notas del programa. Mientras tanto, te dejo con una de las versiones de mi misma, que cuentan historias de colores, según quien decida contar la historia del día.
Bitácora de Aventuras, edición Los Espíritus:
Historia Azul
Miguelo y yo tenemos diferencias abismales en la mitad de los aspectos de la vida, pero la otra mitad que compartimos, da y sobra para pasarla más que bien. A la hora de escoger películas, siempre chocamos, pues a él le encanta el misterio y el morbo, y a mi me gustan los finales felices (que rara vez tienen sus películas favoritas). Los documentales han venido a salvarnos, pues si algo tenemos en común, es que somos dos nerds hechos y derechos. A mi me gusta la antropología, la historia y el estudio de religiones, y Miguelo estudió psicología, historia y teología, así que escoger documentales no puede ser más sencillo. En esta cuarentena, escogimos la serie "The story of God", con Morgan Freeman, y nuestras tardes se han pasado aprendiendo de la visión del "más allá" de otras culturas, quizás irónicamente, pues todos corremos el riesgo de alcanzar ese "más allá" antes de lo esperado...
N: ¿Puedes ver espíritus de gente que ya no está?
A: Cuando quiero
N: ¿Ves alguno ahora mismo?
A: No quiero
25 de octubre de 2019
Tengo un recuerdo, que no sé si es un recuerdo o un sueño, que nunca he podido explicar muy bien. Estaba en la cuesta de la marquesina de la casa, el portón estaba abierto, y yo estaba mirando el cielo por encima del techo de la casa de al frente, mis papás hablaban con la vecina, y mis hermanas jugaban. De repente se empezaron a mover unos destellos por todas partes, estaban bastante alto, nunca los pude tocar, solo los miraba. Lo más que recuerdo es la sensación de paz y felicidad que sentí, yo me reía y los seguía con la vista. Tenía unos 6 años, quizás menos. Unos años más tarde, se lo conté a unas amigas en la escuela, y la mejor explicación que les pude dar era que había visto unos ángeles en mi casa una noche. Quizás nunca sepa lo que fue, pero me conformo con el recuerdo de la sensación.
Y tú, ¿tienes una historia similar? ¿Me la cuentas?
Dentro de dos semanas te cuento otra historia, mientras tanto, puedes conectar conmigo la próxima semana en Sanando con tu Duende, un espacio para la sanación cuántica. Un podcast en el que te cuento lo que me enseña mi duende Augusto a través de nuestras sesiones de sanación. Si me quieres ver antes, te espero el miércoles a las 12 PM hora de Puerto Rico, a través de nuestro canal de YouTube y en Instagram, en una sesión en vivo en la que podrás hacerle tus preguntas a Augusto, y de paso ir aprendiendo a conectar con tu duende. Sí, tienes un duende. Te recuerdo que junto con Augusto, y muchos otros guías, imparto sesiones de sanación cuántica a todos esos niños eternos que están dispuestos a sanar, reprogramando sus creencias. En las notas del programa te dejo todos los enlaces, para que puedas reservar tu sesión, y visitarnos en nuestros otros espacios.
Nos veremos otro dia que no sea hoy. ¡A dormir!
