Con toda claridad vemos que el libro de los Hechos es un libro de la Iglesia, que nos da importantes enseñanzas sobre su naturaleza, crecimiento, vida y razón de ser. Hoy en día algunos niegan que los Hechos tengan nada que enseñarnos. Afirman que debemos ir a las epístolas en busca de doctrina, porque los Hechos sólo son historia y no enseñanza doctrinal. No obstante, pasan por alto el hecho de que la Biblia no nos presenta la historia para satisfacer nuestra curiosidad histórica, sino más bien para enseñarnos verdades. Hasta las mismas epístolas hacen referencia a la historia del Antiguo Testamento y del Nuevo para enseñarnos su doctrina. Cuando Pablo quiso explicar la justificación por la fe en el capítulo 4 de Romanos, regresó a la historia de Abraham, en el Génesis. Cuando quiso mostrarnos lo que puede hacer la gracia de Dios, regresó a la historia de David. Los Hechos hacen más que darnos una simple transición o "cambio de velocidades" entre los evangelios y las epístolas. Nos proporcionan el ambiente de las Epístolas, y son necesarios para comprender mejor cada una de las verdades que ellas enseñan.