El artículo 342. Las sinopsis de Fernando León de Aranoa se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.
Hoy vamos a hablar de sinopsis analizando algunas de las sinopsis de las películas del guionista y director español Fernando León de Aranoa. León de Aranoa es uno de los grandes guionistas que tenemos en España y su particular estilo al escribir sinopsis nos puede inspirar a crear las nuestras propias.
Pero antes os recuerdo que en la plataforma de cursosdeguion.com podéis aprender todo lo necesario para escribir guiones y convertiros en guionistas. Tenemos cursos que enseñan a escribir cortos, largos, series, webseries, documentales, cómics… 54 cursos a día de hoy y cada semana salen tres clases nuevas.
Hoy comenzamos un curso nuevo la Estructura de Nueve Actos de David Siegel. Un curso en el que nos adentraremos en cómo trabajar esta estructura en nuestras creaciones analizando en qué consiste y cómo se utiliza en grandes películas conocidas por todos. En la clase de hoy veremos en qué consisten los dos objetivos.
Y el sábado continuamos con el Curso de Eneagrama para Guionistas, en el que vemos en qué consiste este sistema de identificación de los tipos de personalidad y cómo utilizarlo siendo guionista. En la clase del sábado conocemos todas las características del eneatipo 5, conocido como el observador o investigador. Un ejemplo de personajes de este eneatipo son Sheldon Cooper de Big Bang Theory y el Doctor House.
Fernando León de Aranoa es un guionista español que ha estado nominado 11 veces a los Goya y ha ganado 6 estatuillas, tanto por su dirección como por su escritura de guiones.
He recuperado varias de las sinopsis de sus películas que aparecen en libros de prensa y se recogen en el libro Contra la hipermetropía. El objetivo es leerlas y comentar sus partes más reseñables.
Fernando León de Aranoa intenta transmitir en sus sinopsis no tanto la historia de lo que vamos a encontrarnos, sino su concepto principal. Cuando lees las sinopsis entiendes perfectamente el tono y ambientación de la película.
Tal vez el único error de Dios fue no haber concedido al hombre dos vidas, una para ensayar y otra para actuar. Pues bien. Santiago está dispuesto a remediarlo.
En esta historia hay algo que encaja y algo que no encaja.
Encaja que Santiago se levante de su cama como cualquier mañana, que su familia al completo le esté esperando en la cocina de su casa, que le cante el cumpleaños feliz cuando aparece por la puerta; que le bese, le haga regalos, bromas, cariños.
Lo que ya no encaja es que a Santiago no le guste el regalo de su hijo pequeño, que no le crea cuando le dice que le quiere, y que por eso, solo por eso, le grite, le ponga en la calle, se enfade con todos y exija otro hijo menor, que no lleve gafas, que no esté tan gordo y, a ser posible, se le parezca un poquito.
¿Quién no ha soñado alguna vez con tener una familia a su medida?
Esta es una historia de barrio. De cualquiera de esos situados en la periferia de las grandes ciudades, a los que no llegan ni el metro ni el dinero.
Altos, desmayados, compañeros de instituto, Javi, Manu y Rai son, sobre todo, amigos. Comparten esa edad en la que no se es ni hombre ni niño, en la que se habla mucho de chicas y muy poco con ellas. Comparten también la vida en el barrio, el calor del verano y un montón de problemas.
El primero es el propio barrio, un barrio de grandes bloques de viviendas sociales, de ladrillo oscuro y arquitectura imposible. Allí hay pocas cosas que hacer, y en agosto aún menos. El centro de la ciudad queda lejos y está mal comunicado, así que los tres amigos pasan la mayor parte del tiempo en el barrio.
Dicen los informativos que son millones los habitantes de la ciudad que en esos días se van a la costa, y a Javi, a Manu y a Rai les gustaría estar entre ellos. Los escaparates de las agencias de viajes se llenan de ofertas tentadoras, de mulatas de cartón piedra y fotos de playas paradisíacas. Los televisores se llenan de sol del levante español, de tablas de surf y turistas en topless. Y los tres amigos se asoman a unos y a otros como a ventanas.
Juntos comprueban lo difícil que es salir del barrio, en definitiva, lo difícil que es crecer.
El tiempo en los barrios pasa más despacio, y en verano, ya se sabe, hay mucho tiempo libre. Demasiado como para no ocuparlo metiéndose en líos.
Invierno del año 2001.
La vida de una pequeña comunidad indígena en el corazón de la meseta purépecha se ve alterada con la noticia de que la marcha que ha convocado el Ejército Zapatista de Liberación Nacional va a recorrer sus calles de tierra en su camino a la Ciudad de México.
Las autoridades locales encargan al maestro de la escuela la redacción del discurso con el que se recibirá a la caravana, los niños preparan una obra de teatro que representarán ante los visitantes, la banda de música comienza a ensayar las canciones que saludarán su llegada; barren los vecinos las calles, las plazas, levantan tarimas, adornan las mujeres las ventanas de sus casas, se cuelgan de los árboles guirnaldas y expectativas… comienzan, en fin, los preparativos, y con ellos, el debate en la comunidad.
Mientras, desde algún punto del camino, el subcomandante Marcos, cabeza invisible del movimiento zapatista, habla de este viaje y del otro, del que iniciaron 18 años atrás en la Selva Lacandona.
El clima frío, invernal, azula el paisaje, impone bufandas y gorros.
Una ciudad al norte, costera, que hace ya tiempo dio la espalda al campo y se rodeó de industrias que le hicieron crecer desproporcionada, a empujones, que la alimentaron de inmigración y trabajadores y dibujaron para ella un horizonte de chimeneas, de aristas y esperanzas, de futuros desarraigos. Una ciudad en la que nadie mira hacia el mar, porque el bar es aquí rutina semanal, trabajo diario.
Un grupo de hombres en paro que viven en ella, que cada día recorre sus calles en cuesta, que hacen de sus bares trinchera, de sus barras soporte de esperanzas y silencios, que miran los calendarios con recelo y caminan despacio, porque no tienen adónde ir.
Esta es su historia, una historia de presencias y ausencias, de calendarios antiguos, de buenos y malos tratos, de ratos a secas. Una historia de alcohol amargo y memoria dulce, pegajosa, de silencios, de abandonos, una historia de fragilidad y blindajes, de tiernas y calladas esperanzas.
Funambulistas de fin de mes, y de principio también. Funambulista sin red y sin público, sin aplausos al final, que caminan cada día por la cuerda floja del trabajo precario, que sujetan su existencia con andamios de esperanza y hacen de sus pocas alegrías trincheras, como si ese naufragio del que tratan de ponerse a salvo a diario no fuera el suyo, mientras hablan de sus cosas y se ríen, de todo y de nada en concreto, esperanzados, tranquilos, la mañana de un lunes al sol.
Esta es la historia de dos mujeres, de dos putas, de dos princesas.
Una de ellas se llama Caye, tiene casi treinta años, el flequillo de peluquería y un atractivo discutible, de barrio. Zulema es una princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación. Cuando se conocen están en lugares diferentes, casi enfrentados: son muchas las chicas aquí que ven con recelo la llegada de inmigrantes a la prostitución. Caye y Zulema no tardan en comprender que, aunque a cierta distancia, las dos caminan por la misma cuerda floja.
De su complicidad nace esta historia.
Y así terminamos el podcast de hoy en el que hemos analizado las sinopsis de Fernando León de Aranoa. Si os ha sido útil, agradecería comentarios y valoraciones en Itunes, Ivoox, Youtube o Spotify. O que compartáis este podcast por redes sociales. Y por supuesto agradecer a los que os suscribís a los cursos de Guion o contratáis las consultorías y mentorías que ayudáis a que el podcast se mantenga. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.
El artículo 342. Las sinopsis de Fernando León de Aranoa se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.